5. Viviendo en el silencio pero rumbo a la salvación
MBIA
LECCIÓN N°1
VIVIENDO EN EL SILENCIO PERO RUMBO A LA SALVACIÓN
Históricamente aquellos que han sufrido de discapacidad auditiva por lo general han tenido que vivir relegados a la incomprensión, silencio, estigma, y desprecio de diferentes actores de la sociedad, que tan solo por la limitación auditiva que padecen han sido sometidos al aislamiento casi generalizado, provocando miedos y sentimientos de soledad, en muchos casos han sido vulnerados sus derechos, sufriendo la pérdida de oportunidad a una vida digna.
Según los datos del DANE 2018 se estima que Colombia tiene más de 401.102 personas con limitaciones auditivas. Cabe aclarar que actualmente no se cuenta con estudios e información con rigurosidad científica sobre las estadísticas de atención psicológica para la población sorda en Colombia, este artículo tampoco pretende serlo, sino más bien exponer brevemente un acercamiento a la psicología de la persona sorda.
Inicialmente es importante aclarar la diferencia entre discapacidad auditiva y sordera; la Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la primera como la imposibilidad de oír claramente a diferencia de un oído normal, esta puede ser leve, moderada o profunda, llegando a dificultar el escuchar un diálogo normal o sonidos fuertes y afectar a uno o ambos oídos. La segunda, como la pérdida de audición total o profunda. La sordera puede ser causada por condiciones congénitas o adquiridas.
Frecuentemente existe la confusión entre la sordera y el mutismo, pues generalmente se asocia el ser sordo con ser mudo, cuando realmente no todos los sordos son mudos, puesto que al no poder escuchar se les dificulta desarrollar la habilidad para hablar. Entre las estimaciones de la OMS para el año 2050 una de cada diez personas padecerá pérdida de audición, en la actualidad más de 466 millones de personas padecen de pérdida de audición discapacitante. El porcentaje en Colombia también es sorpresivo 12,8% de la población (DANE, 2018).
La sordera o hipoacusia en muchos casos se desarrolla en el momento del nacimiento o poco después siendo un trastorno relativamente frecuente y muy heterogéneo que puede tener una trascendencia importante en el desarrollo del infante y evidenciarse sus efectos posteriormente en el transcurso de la vida; y no tan sólo en el desarrollo de las capacidades lingüísticas sino también en otros aspectos de su desarrollo cognitivo, emocional y social.
A POBLACIÓN SORDA
MINSOR
CS
Para ilustrar la complejidad de la sordera en niños, basta simplemente con distinguir las diversas clasificaciones que existen: (a) cuantitativa, en función de la cantidad de pérdida de audición; (b) topográfica, según la localización en la que se encuentra la lesión que produce el déficit; (c) etiológica, en función de la causa que produce la pérdida auditiva; y (d) locutiva, en relación con el grado de desarrollo del lenguaje (Arruti, Pélach y Zubicaray, 2002; FontanéVentura, 2006).
Se estima que aproximadamente el 90% de los niños con sordera son hijos de padres oyentes, por lo que generalmente estos niños suelen estar relativamente privados de input lingüístico, quiere decir que la lengua a la que el niño está expuesto en un contexto comunicativo; oye, lee o ve, en el caso de Lengua de Señas(L.S.) y que atiende con el fin de interpretar un mensaje, siendo su ambiente comunicativo mucho menos eficiente que en los niños oyentes o que en los niños sordos hijos de padres sordos. Se estima que afuera de los Estados Unidos, sólo aproximadamente el 10% de los niños sordos son introducidos inicialmente a la L.S. y sólo cerca de la mitad de estos niños que utilizan L.S. lo usan también con su familia (Calderón, 2000).
Evidentemente estas circunstancias de desventajas que pueden obstaculizar el desarrollo lingüístico ocasionan consecuencias importantes en el desarrollo cognitivo y social de estos niños, de ahí que cada vez cobra más relevancia la idea de la integración en los programas de intervención al tener en cuenta que no sólo se debe actuar remedialmente sobre el "déficit" del niño, sino que la mediación en su desarrollo lingüístico implica otras áreas, tales como: la afectiva, la cognitiva y la social (Castro, 2003; Firat-Sipal y Bayhan, 2010; Ipiña, Molina, Guzman y Reyna, 2010).
Hablar de la psicología del sordo implica saber que el mundo del sordo es totalmente distinto al mundo de la persona oyente, lo anterior permite al lector comprender por qué el sordo se comporta de manera diferente, las características de su personalidad, su desarrollo psicológico en medio de este mundo complejo para ellos y las psicopatologías que la persona sorda posiblemente pueda desarrollar debido a la discapacidad auditiva que padece. Para comprender la forma de comportamiento de la persona sorda se hace necesario entender que la sordera es una limitación para interacción de manera normal (auditiva) a través de la lengua hablada.
La falta de comunicación asertiva no le permite al sordo tener una vida del todo funcional dentro del mundo oyente, ya que la sordera es un impedimento en quien lo padece para que esta adquiera conocimiento amplio del mundo que lo rodea, y de esta manera construir su propia personalidad, un futuro próspero y lograr tener una vida común y corriente en su cotidianidad.
En la personalidad del sordo influye el factor adaptación ya que ésta a medida que trascurren las etapas del desarrollo del ciclo vital, se ajusta a lo que ocurre en los diferentes medios en que se desenvuelve su vida cotidiana, adoptando un estilo de vida como él logra comprender e interpretar del mundo circundante. Generalmente la persona sorda presenta dificultad en desarrollar habilidades sociales, debido al conflicto en el lenguaje. En ambientes sociales la persona sorda tiende a presentar comportamientos inadaptados y al aislamiento.
En cuanto al desarrollo psicológico de la persona sorda es preciso mencionar que es completamente diferente, dado a la dificultad para comunicarse y expresar lo que siente de manera explícita, como también a la comprensión de los diferentes contextos. Básicamente el desarrollo psicológico de la persona sorda se logra a través de la percepción que esta adquiere de la realidad del medio en el que se lleva acabo su crecimiento y desarrollo, al mismo tiempo que aprende a convivir en él. La persona sorda al igual que el oyente no está exento a desarrollar psicopatologías debido a una adaptación inadecuada, es posible que se desencadenen trastornos emocionales que ponen en riesgo su salud mental, lo que la expone a padecer estados depresivos debido a la deficiencia en la comunicación. Los trastornos en el comportamiento son evidentes en el accionar del sordo, como son la agresividad, brusquedad y actuar de manera explosiva. También es de sugerir que existen causales en el desarrollo de trastornos psicológicos que desmejoran su bienestar, entre estas se encuentra la carencia en la creación de vínculo familiar, factor de riesgo poderoso en el desarrollo del trastorno de comportamiento de la persona sorda.
La comunicación asertiva en edad temprana dificulta la interacción tanto con el núcleo parental como con el resto de la sociedad, provocando el aislamiento social en el sordo. En ocasiones se encuentran padres sobreprotectores, lo que dificulta que el sordo logre ser independiente y capaz de crecer en el plano personal. De ahí la importancia de propender por el buen desarrollo de la persona sorda en los diferentes ámbitos de la vida y escenarios a los que este se vea enfrentado.
Cs